Groundhog Day / El día de la marmota by Rodrigo Romero-Flores


bored waiting

for the doors of our houses to open

you said “let’s go and see if everything’s still there”

and you took a long, poised shot

from the vodka you’d hidden under your coat,

a savage fury appeared in your eyelined gaze

defying me


we jumped from the bed into a planetary winter

with a superlative willingness

to abandon the outer walls of the city,

despite the oppression of the guardians

who punished those seeking company


in the warmth of the cemetery we found refuge

and devoted ourselves to dancing

on the gravestones shimmering the fire of our love:

the sun was barely a memory

on the boxes stacked up by the vestry


then you remembered the shadow that darkened the days

and you placed a mask

on the Christ guarding the bones,

you looked at me with the complicity

of those who have lived an entire life

in a few hours


we advanced up the forbidden hill

watching the city transform into

incandescent embers,

hugging at the top we drank

to the rhythm of the music escaping from your phone

to the sirens guarding the hospital in the distance,

that night when your kisses were tattoos

we didn’t exist for anyone


the sunrise found us drunk

on the streets that had lost all colour,

you said “we’re all going mad”

and entered the church to steal the candles

with which you built

a massive SOS

in the middle of the square

whispering to yourself

“this land must belong to us again”


I imagine

the bottle full inside your coat

your eyelined gaze

I’ve lost count of how many days

have passed

-since the plague arrived-



El día de la marmota


aburrida de esperar

que las puertas de nuestras casas se abrieran

dijiste “vamos a ver si todo sigue ahí”

y le diste un trago largo y seguro

al vodka que guardabas bajo tu chaqueta,

un furor salvaje se asomaba

dentro de tus ojos delineados,

desafiándome


saltamos de la cama al invierno planetario

con la disposición superlativa

de abandonar los extramuros de la ciudad,

pese al agobio de los guardianes

que castigaba a quienes buscaban compañía


en la tibieza del cementerio encontramos refugio

y nos dedicamos a bailar

sobre las lápidas que relucían el fuego de nuestro amor:

el sol apenas era un recuerdo

sobre los cajones apilados al costado de la sacristía


entonces recordaste la sombra que oscurecía los días

y le calzaste una mascarilla

al Cristo que custodiaba los huesos,

me miraste con la complicidad

de quienes han vivido una vida entera

en un par de horas


avanzamos sobre la colina prohibida

viendo como la ciudad se transformaba

en una brasa incandescente,

abrazados en la cima bebíamos

al ritmo de la música que salía de tu teléfono

y de las sirenas que a lo lejos custodiaban el hospital,

esa noche en que tus besos fueron tatuajes

no existíamos para nadie


el amanecer nos encontró borrachos

en las calles que habían perdido todo su color,

dijiste “nos estamos volviendo locos”

y entraste a la iglesia para robar las velas

con las que armaste en medio de la plaza

un gigantesco SOS,

susurrando para tus adentros

“esta tierra tiene que volver a ser nuestra”


imagino

la botella llena dentro de tu abrigo,

tus ojos delineados,

he perdido la cuenta de cuantos días

-luego de la plaga-

han pasado


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Rodrigo Romero-Flores. Chilean poet and experimental musician. He has participated in artistic initiatives in Chile, Peru, Spain and Ireland. He had published two collection of poetry, “El arca digital” and “El borde exterior”. In 2020 he contributed to the collective book “Arde” and also launched his sonic project “Atmósferas Electrónicas”.